Un diseño virtual de la filial del Museo del Palacio en Beijing.

Después de años de preparación, la construcción de una segunda sede del Museo del Palacio inició formalmente el miércoles en la parte noroeste de Beijing.

La filial, con un área de 62 hectáreas en el norte del distrito de Haidian, servirá de institución externa al complejo de lo que fuera el palacio imperial de China de 1420 a 1911, conocido también como Ciudad Prohibida.

El espacio incluirá 35 000 metros cuadrados de exhibiciones, un centro de restauración de obras culturales de 20 000 metros cuadrados y un depósito de otros 23 000, así lo dio a conocer Shan Jixiang, director del Museo.

Según el programa, todo estaría listo en junio de 2022, pero el centro de restauración lo estaría un poco antes en 2020, con el aniversario número 600 de la hoy famosa atracción turística, agregó.

Shan Jixiang, director del Museo del Palacio, en un breve encuentro con la prensa en el sitio de construcción.

"El contar con tal obra mejorará nuestro servicio y ampliará el espacio dedicado a nuestras colecciones”, resaltó. La falta de este tipo de salas era un problema que aquejaba por largo tiempo al museo, el cual alberga 1,86 millones de piezas”.

La necesidad de procurar un entorno seguro a las obras dispuestas en los antiguos edificio ha significado que solo 2 % de los tesoros del museo puedan mostrarse simultáneamente al público.

"Nuestras colecciones de objetos de gran tamaño, como tapices y sillas de manos, requieren de zonas amplias”, indicó Shan. "Actualmente, es imposible exhibirlos en la Ciudad Prohibida, pero el nuevo museo ofrecerá las condiciones para hacerlo”.

El director sostuvo que la filial también se convertirá en un centro para el estudio de la horticultura en tiempos imperiales. Las plantas que crezcan en el recinto serán trasladadas a la Ciudad Prohibida en el centro de Beijing para su exposición.

"A veces es difícil cultivar plantas en el centro por el calor urbano”, destacó. "Es mejor realizar esta tarea a las afueras”.

En el recinto asimismo se restaurarán piezas culturales y se capacitará a expertos en renovación de arquitectura antigua y artesanías tradicionales. Herederos de patrimonio cultural intangible se unirán al equipo para revivir técnicas de antaño.

Existen muchas razones para su ubicación. "La opción es respetar la historia”, subrayó Shan.

"En los años del imperio, cuando la familia real necesitaba más espacio para palacios y zonas de descanso, solían escoger una nueva zona en el noroeste de Beijing, como es el caso del Palacio de Verano”.

El lugar contiene también restos de un viejo horno de porcelana utilizado para elaborar objetos usados por la realeza, el cual será otra de sus atracciones.

El diseño salió de un grupo de cinco selecciones a partir del examen de expertos y público en general. La administración del museo se opuso a planes de estudios extranjeros e invitó a talentos nacionales para que enviaran sus propuestas.

El esquema proviene de un equipo liderado por Zhang Yu con el Instituto de Diseño de Arquitectura de Beijing.

Rojo y amarillo – dos colores generalmente usados por la realeza en la Ciudad Prohibida-resaltan en el complejo. La construcción es ecológica y ahorra energía, además guarda un estrecho vínculo con el paisaje que la rodea.

Infraestructura de apoyo como acceso al metro forma parte del plan general. Según Shan, el lugar recibirá 3 millones de visitas anuales.

Wang Ning, teniente alcalde, sostuvo que el museo "puede ser un centro de comunicación cultural entre países que ayude a cumplir el objetivo de convertir a Beijing en una ciudad global”.