La población en lagos de marsopas sin aleta ha crecido a medida que los gobiernos locales crean reservas naturales protegidas para dotar de entornos seguros a esta especie en peligro, mostró un reciente estudio.

Este mamífero de agua dulce, es oriundo del río Yangtsé pero también vive fuera de él, en los lagos Poyang y Dongting.

Con un hocico ligeramente curvo, a menudo se le denomina “ángel sonriente” del río. Las hembras cuentan con un periodo de gestación de 10 a 11 meses para dar a luz a una cría cada vez. Se cree que poseen un nivel de inteligencia comparable con el del gorila.

Sin embargo, su número ha bajado rápidamente en los últimos 30 años debido al deterioro ambiental y ahora es una de las especies en estado crítico según la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza.

El último reporte natural, llevado a cabo por el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China, indica que mientras las que viven en lagos han aumentado, las del Yangtsé son cada vez menos debido al desarrollo y la sobrepesca, aunque en menor grado que en años previos.

Actualmente, alrededor de 1012 marsopas viven en el río y en los dos lagos conectados a él, con 110 en Dongting, en el noreste de la provincia de Hunan, y otros 457 en Poyang, el más grande de agua dulce en la provincia de Jiangxi.

Su más cercano primo, el delfín Baiji, otro mamífero asiduo del Yangtsé, fue declarado extinto en 2006 y desde entonces muchos especialistas han hecho un llamado por una mejor protección para que no siga por la misma senda.

China ha tomado medidas en los últimos años para ayudar a su reproducción con la creación de 8 reservas naturales a lo largo de sus hábitats naturales. La Reserva Natural Nacional para Delfín de Río Tongling es una de ellas en la provincia de Anhui.

Dos marsopas nadan juntas en la Reserva Natural Nacional para Delfín de Río Tongling en la provincia de Anhui. Photo by Yang Yang/People's Daily Online

Con un área de 31 518 hectáreas, el lugar vela por la seguridad de este animal, pero también de otros, así como plantas de la región.

Con el paso de los años, se han desplegado esfuerzos para detener la pesca ilegal y la excavación de arena en la zona. Asimismo, se ha restringido el tráfico de navegación y los límites de velocidad, pasos que han contribuido a la gradual mejora de sus entornos naturales, apuntó Zhang Xibin, director del centro de investigación de la reserva Tongling, al Diario del Pueblo.

La conservación fuera del sitio se ha considerado por mucho tiempo la iniciativa más prometedora a fin de prevenir la extinción de la marsopa en el Yangtsé.

En 2001, la reserva dirigió a cuatro de ellas hacia una zona de agua seminatural de 1600 metros de largo en la reserva con el fin de establecer una colonia.

Zhang Bajin, un pescador retirado de 57 años, las ha alimentado por 13 años, cuatro veces al día.

“Vivimos al lado del río y las cuidamos”, relató al recordar los buenos viejos tiempos cuando el “cerdo de río”, como se les conocía localmente, eran numerosos.

El hombre les ha dado un nombre y conoce la apariencia y temperamento de cada una de ellas porque las considera como familia.

Hasta ahora, siete pequeñas han nacido en el área y su población ha crecido a 11, con la más pequeña de solo 2 meses, lo cual evidencia el logro inicial del proyecto.

Dos marsopas nadan juntas en la Reserva Natural Nacional para Delfín de Río Tongling en la provincia de Anhui. Photo by Yang Yang/People's Daily Online

Desde junio de 2017, con el apoyo de fondos de protección ecológica del Yangtsé y bajo la dirección de las autoridades centrales, cuatro patrullas controlan el río en las provincias de Anhui, Hunan, Hubei y Jiangxi.

La de Anqing en Anhui fue la primera en establecerse y actualmente viven en ella más de 200 ejemplares.

El equipo respalda a las administraciones de pesquería en la emisión de normas protectoras y ayuda a su conservación al observarlas en su hogar.

“Su bienestar es un indicador importante del buen desarrollo del ecosistema del Yangtsé en su conjunto. Por ello, su cuidado es de gran significado”, destacó el académico.

“No podemos dejar que sean los próximos delfines Baiji”, advirtió.