Luego de celebrar una victoria ante la Cámara de Diputados en Argentina el 14 de junio pasado, los colectivos a favor del aborto legal vieron truncos sus deseos cuando la madrugada del jueves, el Senado puso punto final a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, la cual ya no podrá volver al hemiciclo en lo que queda del año.

La extensa sesión de 16 horas dejó en claro la complejidad del tema en las divisiones de cada partido por la despenalización del aborto hasta la semana 14 de gestación, y no solo en los actuales supuestos de violación y riesgo para la salud de la madre, con 31 votos a favor, 38 en contra y 2 abstenciones.

Mario Fiad, senador oficialista y presidente de la comisión de Salud, abrió el pleno el miércoles temprano con una oposición al proyecto y advirtió que “el derecho a la vida está por convertirse en el más débil de los derechos”, mientras el presidente de la comisión de Justicia y Asuntos Penales, el opositor Pedro Guastavino, apoyó la iniciativa por combatir la clandestinidad “que pone en riesgo la vida” de las mujeres que optan por este procedimiento.

Por muchos años grupos de izquierda y feministas impulsaron la iniciativa que recién se trato en el Congreso este año después de que el presidente Mauricio Macri diera pie al debate al dejar libertad de acción a los parlamentarios del grupo gobernante “Cambiemos”.

“La importancia de esta votación va mucho más allá del tema específico que intenta dirimir. Nos plantea como sociedad un escenario pacífico para promover y realizar cambios. Pero, además, nos obliga como individuos a comprometernos a aceptar que hay otros que piensan distinto”, indicó más tarde el gobernante vía Facebook.

Uno de los argumentos más fuertes a favor del aborto “seguro, legal y gratuito” es que en la nación sudamericana se practicarían 500 000 abortos secretos al año, cifra rechazada por varios expertos.

Las organizaciones “provida” opinan que la opción es “un fracaso social” y va en contra del derecho a la vida del feto, por ello piden a los legisladores reforzar las políticas públicas de educación sexual y de asistencia a madres gestantes.

El tema se siguió atentamente a las afueras de la sede legislativa por los bandos a favor de la ley ataviados con pañuelos verdes y los contrarios con sus pares celestes.

“Esta es una noche clave para Argentina. Se puso de pie, no quiere el aborto, que implica la despoblación del país y el ataque a la familia y el niño por nacer”, dijo Juan Carlos Monedero, quien se catalogó “católico argentino”.

Mientras tanto, Camila Piñero, de 20 años, resaltó que nunca perdió la esperanza. “Creo que continúa (la lucha). Se logró una gran marcha”, añadió, ya que pese a la derrota, ha sido un hecho “histórico” que el aborto haya podido llegar al Parlamento tras años de lucha.

En América Latina, solo se puede abortar de forma gratuita y libre en Cuba, Uruguay y México Distrito Federal, en el primer caso antes de las 10 semanas y en los otros dos antes de la duodécima.