No hay certeza de que los cigarrillos electrónicos, también conocidos como "eCigar", contribuyan a dejar de fumar, porque contienen nicotina y no rompen el ciclo conductual mano-boca-humo del cigarro tradicional, afirmó el sábado la académica de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Guadalupe Ponciano.

"Muchos pacientes llegan a consulta porque quieren dejar el cigarrillo electrónico, pues produce el mismo síndrome de abstinencia que el tabaco", comentó la catedrática de la máxima casa de estudios de México, en un comunicado.

La doctora reiteró que la mayoría de los cigarros electrónicos contienen nicotina, lo que los convierte en un problema de salud grave.

Además, debido a que no están regulados, los fabricantes no están obligados a informar en los empaques de las sustancias o las dosis de nicotina que contienen.

De acuerdo con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, la venta y comercialización de cigarrillos electrónicos está prohibida.

Sin embargo, estos productos se consiguen con facilidad en México, por lo que se ha dejado desprotegidos a los consumidores, en su mayoría jóvenes de entre 12 y 17 años.

"Muchas personas piensan que el vapor que se produce es de agua, pero en realidad es producto del calentamiento del líquido para vapear", alertó.

El problema, advirtió Ponciano, es que se lleva a cabo una combustión incompleta, se generan sustancias tóxicas, como las nitrosaminas, que pueden ocasionar cáncer.

"En modelos experimentales se ha demostrado que sus sustancias pueden producir tumores en el aparato respiratorio, por lo que en aerolíneas y sitios públicos no se permite su consumo", subrayó.

Por lo anterior, la especialista consideró que para superar la adicción a la nicotina se debe tener la determinación de hacerlo, "pues los mejores tratamientos no funcionarán si no hay motivación real".

"Después de establecer una fecha específica para dejar de fumar de manera abrupta, aunque en casos de depresión o ansiedad se puede llevar un proceso de reducción gradual", dijo.

En la actualidad, sostuvo Ponciano, se cuenta con tres tipos de medicamentos para apoyarlos: terapias de reemplazo de nicotina como los parches, la vareniclina y el bupropión, acompañados de sesiones psicológicas de tipo conductual para cambiar las ideas sobre el hecho de que fumar relaja o permite concentrarse.

"Estas medidas, aunadas a una buena alimentación, actividad física y un cambio de estilo de vida, han reportado buenos resultados", concluyó la doctora.

En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó un informe sobre el uso y regulación de los cigarros electrónicos, en el que exigieron se les dé un trato igual que al de los comunes.

Entre las medidas que la OMS recomendó estuvo la de prohibir su consumo en lugares cerrados y en donde no está permitido fumar tabacos comunes, terminando así con una de las principales ventajas del producto.