Los logros de China en el alivio de la pobreza son más notables que su crecimiento económico, señaló Wan Guanghua, economista principal del departamento de Investigación Económica y Cooperación Regional del Banco de Desarrollo de Asia y del Instituto de Economía Mundial de la Universidad Fudan.

Los datos del Banco Mundial muestran que desde que se inició la política de reforma y apertura China ha experimentado una fuerte caída en la población que menos tiene, a 1,9 % en 2013 de 88,3 % en 1981.

El éxito en la lucha contra este mal destaca por encima de su avance económico y ha contribuido entre un 20 y 30 % al crecimiento de la economía en el mundo y en un 70 % a la causa en el planeta, según el Centro Internacional para la Reducción de la Pobreza en China.

Es lógico que semejante hazaña sea atribuida a su vertiginoso desarrollo en las últimas 3 décadas, puesto que sin crecimiento, la situación no habría podido manejarse, afirmó Wan.

Sin embargo, el analista recalcó que el crecimiento económico no es la principal razón. Muchos países han fracasado en el intento incluso con un buen entorno económico. La clave pasa por si los deprimidos de la nación se benefician de ese avance.

Esto pasó en China gracias al respaldo del Gobierno, una activa promoción de los procesos de industrialización y urbanización, así como la gran atención conferida a la construcción de infraestructura en las áreas más precarias, apuntó el experto.

Señaló además que el Gobierno estableció una Oficina de Alivio de la Pobreza en el Consejo de Estado para ayudar a superar esta barrera y resolver el problema de la distribución de ingresos.

Asimismo, China se ha esforzado por atraer a la población rural a las ciudades para que se puedan beneficiar del buen momento que atraviesa el país. Actualmente, existe más de 270 millones de trabajadores migrantes en las metrópolis y sus rentas representan una gran proporción en el total de ganancias de las zonas rurales. Sin industrialización y urbanización, el látigo de la pobreza en China sería mucho más serio, acotó Wan.

China ha invertido mucho en la construcción de infraestructura en zonas de bajos recursos como carreteras y redes de comunicación y electricidad, proyectos que han acortado efectivamente la brecha entre pobres y ricos, destacó el académico.

El economista anotó que las prácticas de China y sus experiencias en el rubro pueden ser material de estudio para otros países.

Añadió que con el desarrollo del Banco Asiático de Inversión para Infraestructura, el avance de la iniciativa de la Franja y la Ruta y la labor del grupo líder en alivio de la pobreza del Consejo de Estado, China continuará difundiendo esta valiosa experiencia a otras naciones, asistiendo a economías en desarrollo en el fortalecimiento de su propia infraestructura, avanzando en el proceso de industrialización y contribuyendo aún más con la reducción de este flagelo a nivel internacional.