A puertas de las elecciones presidenciales en Chile, todo parece apuntar a que Michelle Bachelet y Sebastián Piñera se verán nuevamente las caras en el cambio de mando, pero esta vez en papeles contrarios.

No obstante, todavía nada está dicho. Los chilenos acudirán a las urnas el próximo domingo con un desinterés tal que todo hace presagiar una alta tasa de ausentes en una nación donde el voto es voluntario. Los sondeos favorecen a Piñera con un 42% de la intención, otorgándole el pase a una segunda vuelta el próximo 17 de diciembre.

Su más cercano rival, el senador y periodista por más de 30 años Alejandro Guillier, de la coalición oficialista Nueva Mayoría –la otrora Concertación chilena–, cuenta con el 22 % de las preferencias. Y la también mujer de prensa, Beatriz Sánchez, del izquierdista Frente Amplio, se ubica en tercera posición con el 19%.

Piñera cumplió su periodo en 2014 con una aprobación del 50%, nada despreciable considerando las grandes marchas estudiantiles en 2011. Luego, con Bachelet al mando, el expresidente supo aprovechar el poco avance económico del país y las denuncias de corrupción del entorno familiar de la mandataria.

El candidato de la coalición Chile Vamos ha presentado un plan de gobierno de 14 mil millones de dólares, derivados en gran parte de un mordisco al gasto público. “Vamos a tener estrictas medidas de austeridad fiscal y un programa de reducción de gastos innecesarios”, ha manifestado.

Por su parte Guillier, le ha sacado en cara el posible fin de los programas sociales de Bachelet, mientras que miembros del Gabinete han señalado que muchas de sus propuestas ya son políticas de Estado.

El ingeniero comercial y máster en Economía de la Universidad de Harvard, con un patrimonio de US$2.700 millones– ha subrayado que la idea es corregir las reformas “para construir un país desarrollado, más libre, justo y sustentable”. Por lo pronto, ha manifestado que revisará la ley de despenalización del aborto aprobada hace unos meses por el Tribunal Constitucional, y se ha mostrado contrario al matrimonio de personas del mismo sexo, iniciativa alentada por Bachelet pero aún en veremos en el Congreso.

Sin embargo, sin duda, el factor clave de esta jornada electoral es el poco interés de los chilenos. Según una encuesta de CEP, el 58% de la población no simpatiza con ninguna de las opciones.