La prensa de Río de Janeiro informó el miércoles que la agrupación Frente Brasil Favela buscará inscribirse como partido político este mes ante el Tribunal Superior Electoral, con miras a participar en los comicios de octubre de 2018.

Con dicho objetivo en mente, los miembros del grupo han iniciado la recolección de firmas en 30 mil mesas instaladas en favelas o barrios de la periferia de distintos estados del país sudamericano.

La publicidad del colectivo es poco tradicional. En uno de los carteles se puede observar a un joven con un pasamontañas rojo junto a la frase "favelados rebélense contra la marginación". Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas, estos barrios reportan las tasas de violencia más altas, con afro descendientes entre sus principales víctimas.

La exclusión a la que aluden es de carácter económico debido a la falta de oportunidades y a diversas formas de racismo encubierto que arrastra la nación desde que se abolió la esclavitud en 1888, el último de las Américas.

Anderson Quack, uno de los fundadores de Frente Brasil Favela, realizó obras sociales en estos vecindarios, a las afueras de la capital federal, Brasilia.

En ellos vive la mayor parte de "la población negra de Brasil, en las favelas viven 15 millones de personas, somos del tamaño de Bolivia con un PBI similar al de Paraguay, pero no captamos la debida atención de las autoridades”, afirmó Quack.

Sus simpatizantes señalan que podrían convertirse en uno de los partidos más importantes del país, si consiguieran los votos de todos los residentes de estas comunidades, unos 1,5 millones de personas en Río de Janeiro. No obstante, los analistas opinan que el Frente surge de un movimiento más arraigado en Río de Janeiro y otras metrópolis, pero esa misma organización no es homogénea en una nación de 8,5 millones de km2. Existen favelas en Porto Alegre, capital del estado de Río Grande do Sul, en la frontera con Argentina y Uruguay; así como en Manaus, capital de Amazonas, provincia colindante con Colombia y Perú.

Se estima que de obtener la inscripción, los candidatos del Frente se postularían solo a las asambleas legislativas y no a la presidencia.