Comer pavo es tradición en la cena de Acción de Gracias, pero esta vez Sandra White tuvo que conformarse con pollo frito debido a la estrepitosa subida de precios.

"Está muy caro, muy caro", dijo la mujer de 70 años y residente del multicultural y populoso barrio de East Harlem, en la ciudad de Nueva York. Por ello, solicitó a sus invitados llevar otros platos el jueves.

Yeisha Swan pasó por lo mismo, pero si bien uno de sus parientes compró el ave insignia de la fecha, debió recortar gastos en los acompañamientos que para muchos son tan importantes como el plato principal.

Los precios están por los cielos en Estados Unidos, con niveles nunca vistos en décadas. En octubre, el índice de precios al consumo cayó ligeramente a 7.7% frente a 8,2% en setiembre. Y aunque algunos moderaron su avance en los últimos meses, los consumidores afirman pasar las de Caín para comprar alimentos, un duro golpe en plenas fiestas.

El problema devino mayor con un brote de gripe aviar que obligó a matar de 50 millones de aves de corral, entre ellas 8 millones de pavos, de acuerdo con datos del departamento de Agricultura. El costo del pavo subió un 21% respecto al año pasado, según la Oficina de Granjas de Estados Unidos.

El ave no es el único ingrediente tradicional de la cena de Acción de Gracias que es más oneroso esta vez. Un sondeo de la mencionada oficina mostró que el relleno también subió un 69n%. El único que bajó fue el arándano. Una cena promedio para 10 personas con pavo, relleno, guisantes, boniatos, arándanos, zanahorias, panecillos y pastel de calabaza, cuesta 64,05 dólares, 20 % o más que en 2021, afirmó la entidad.

No obstante, ante la inflación, la demanda no cayó del todo. La granja avícola Wendel, cerca de la ciudad de Buffalo, en el estado de Nueva York, logró vender los 1100 pavos reservados para la fecha, aun cuando debió subir el precio un 22 % para cubrir costos, explicó su gerente, Cami Wendel.