Programa chino Xuntian de búsqueda de planetas similares a la Tierra más allá del sistema solar. Foto: Cortesía del Observatorio de la Montaña Púrpura

Astrónomos chinos han propuesto un programa de exploración con telescopios espaciales para buscar exoplanetas habitables a unos 32 años luz de la Tierra, en lo que sería una primera misión dedicada a encontrar planetas vecinos a través de la astrometría más allá del sistema solar.

"La búsqueda de exoplanetas habitables es una de las fronteras fundamentales de la investigación en astronomía que se refiere a cuestiones científicas importantes como si la Tierra es 'única' y cómo los planetas devienen la 'cuna de la vida'", señaló Ji Jianghui, líder del proyecto y experto del Observatorio de la Montaña Púrpura de la Academia de Ciencias de China.

Hasta el momento se han encontrado y confirmado más de 5000 exoplanetas, de los cuales unos 50 serían habitables, pero la mayoría se sitúa a miles de años luz de distancia. "Hallar un planeta similar a la Tierra alrededor de las estrellas solares cercanas sería un gran descubrimiento para la humanidad y nos ayudaría a estudiar futuras visitas e incluso nuevos lugares para vivir", acotó.

El CHES (Closeby Habitable Exoplanet Survey) planea observaciones a largo plazo en aproximadamente 100 análogos solares a unos 32 años luz de la Tierra y se espera descubrir por primera vez planetas terrestres en zonas habitables alrededor de estrellas solares cercanas. - especialmente una "Tierra 2.0", de tamaño, órbita y entorno similar al nuestro, explicó Ji.

El programa podría dar con alrededor de 50 planetas terrestres o súper-Tierras, agregó.

El telescopio espacial Kepler, lanzado en marzo de 2009 por la NASA con una misión similar en la Vía Láctea, utiliza el método de tránsito para detectar exoplanetas. El método pasa por detectar pequeñas caídas en el brillo de una estrella cuando un planeta cruza frente a ella.

Sin embargo, esta técnica solo puede obtener el radio de un planeta, pero no su masa planetaria real. Además, necesita la confirmación de otros métodos de apoyo con telescopios terrestres para determinar si las señales de oscurecimiento debido a la fotometría estelar tienen su origen en el paso de un planeta u otras actividades estelares, lo que reduce en gran medida la eficiencia de detección, apuntó Ji. Como los requisitos para la detección de Kepler son muy altos, la probabilidad de descubrir un planeta es de solo cinco por mil.

El programa CHES de China adopta un enfoque diferente, conocido como astrometría relativa de ultra alta precisión. "La astrometría es un método clásico en las observaciones astronómicas, pero su uso para dar con planetas habitables similares a la Tierra es una innovación. Para hallar la 'Tierra 2.0', necesitamos una exactitud sin precedentes, un nivel equivalente a distinguir el borde de una moneda colocada en la luna desde la Tierra, sostuvo Ji.

En comparación con el método de tránsito de Kepler, el enfoque astrométrico puede medir con precisión la separación angular a nivel de microsegundos de arco entre una estrella objetivo y 6-8 estrellas de referencia. Con base en las mediciones de estos pequeños cambios, los científicos pueden identificar si existen planetas terrestres a su alrededor.

"Su ventaja más clara es que puede dar con todos los planetas existentes alrededor de las estrellas cercanas y realizar un censo completo de los análogos solares vecinos. Además, podemos medir directamente la masa real de un planeta, un índice crucial para determinar condiciones similares a las de la Tierra", declaró Ji.

El plan consiste en el envío de un telescopio óptico con una apertura de 1,2 metros a una órbita de halo cerca del punto Lagrangiano L2 Tierra-Sol para una operación estable de al menos un lustro, tiempo durante el cual observará 100 estrellas.

El proyecto de exploración lunar Chang E-2 de China, después de completar las misiones designadas, viajó en una ocasión a la órbita mencionada, por lo que el país cuenta con las técnicas para poner satélites en órbita, dijeron los expertos.

La misión, fuera de buscar exoplanetas habitables, también contribuirá en el estudio de la materia oscura y los agujeros negros. La tecnología clave ya ha sido dominada por científicos chinos y se ha llevado a cabo una amplia colaboración internacional, según informes de la prensa.