Niels Deconinck trata a una paciente sin COVID-19 en el Hospital Internacional Jiahui, en el este de China, el 28 de abril de 2022.

Mientras que el personal sanitario chino representa a la mayoría de las personas que lucha contra el brote vírico en Shanghai, varios de sus pares extranjeros también hacen de su parte para ayudar en estos momentos difíciles.

Niels Deconinck, médico francés del departamento de emergencias del Hospital Internacional Jiahui, es uno de ellos.

Desde que la urbe comenzó a frenar la propagación de la COVID-19 a fines de marzo, él y su equipo no han descansado.

"Si hay un aumento de pacientes o un problema es fácil para nosotros simplemente bajar y ayudar", dijo Deconinck, quien ha vivido y trabajado en Shanghai durante 13 años.

“Hemos podido tener suficientes médicos de guardia en todo momento".

El departamento de emergencias tiene un área dedicada a la atención de personas que no cuentan con resultados de pruebas de ácido nucleico.

"Ajustamos nuestra labor y creamos diferentes áreas en la sala de emergencias para asegurarnos de que todos sean atendidos de manera rápida, segura y sin riesgos, particularmente a la COVID-19", agregó.

"Por ejemplo, tuvimos un trabajador que entró a la medianoche con dolor en el pecho", recordó.

"Era una situación muy delicada por lo que nuestro equipo llevaba trajes de seguridad completos e inmediatamente evaluó y trató al paciente. Al final, el diagnóstico fue un ataque cardíaco.

"Ante un caso urgente, primero brindamos atención médica", apuntó. Además es de vital importancia que el personal siempre permanezca seguro para continuar ayudando a tantas personas como sea posible, recalcó.

"Estamos en la primera línea, no podemos cometer errores”.

Después de laborar en un hospital público en París durante años, Deconinck decidió probar algo diferente y viajó a China.

"No creo que me hubiera quedado tanto tiempo si no me gustara. Es el amor al trabajo lo que me mantiene en marcha".

Ono Himiko, una doctora japonesa en el Hospital de Punan en el nuevo distrito de Pudong, también continuó en su puesto durante la epidemia.

Como miembro del equipo encargado de recopilar muestras de los vecindarios, a veces ha tenido que ayudar a más de 1000 residentes al día con sus pruebas.

A pesar del arduo trabajo, la nativa de Hiroshima dijo que siempre hay algunas cosas pequeñas que le llegan al corazón y mostrando la imagen de unos bocadillos rosados en forma de flores, dijo que era el regalo de un residente.

"No lo acepté debido al requisito de control epidémico. Así que tomé una foto porque quería capturar el dulce gesto", dijo.

"Creo que el vínculo entre las personas será más profundo si nos mantenemos fuertes en esta batalla”.

Park Youngjin, un médico coreano en el mismo centro, ha recibido regalos similares – dibujos de corazones y médicos con traje protector – de los vecinos de Shanghai mientras realizaba muestras en las comunidades.

"Estudié medicina porque quería servir y salvar a otros", dijo. "Por lo tanto, es mi responsabilidad ayudar a Shanghai y a su gente a superar este momento difícil, ya que la ciudad es nuestro hogar".