Sismo político en Suecia con la salida de la primera ministra, Magdalena Andersson, horas después de su designación el miércoles tras la derrota de su propuesta presupuestaria en el Parlamento.

La oposición, que incluye a los populistas demócratas, un movimiento neonazi, se llevó la partida y provocó la caída del gobierno en minoría tras el retiro del Partido Verde.

Andersson, líder del Partido Socialdemócrata, decidió que el mejor camino era dimitir tras poco más de 7 horas de devenir la primera mujer en dirigir al país.

“Para mí, es una cuestión de respeto, pero tampoco quiero estar al mando de un gobierno donde podría haber bases que cuestionen su legitimidad”, dijo.

Andreas Norlen, presidente del pleno sueco de 349 escaños, dijo que contactará a los ocho partidos de la nación para “discutir la situación” y anunciará los siguientes pasos a seguir el jueves.

Pese a que el Partido Verde le retiró su respaldo, señaló que apoyaría a Andersson en una nueva votación de premier. Sin embargo, aseguraron que era en beneficio de la agrupación abandonar la coalición tras perder el presupuesto.