Según el estado de la pandemia actual y la evidencia a mano, una tercera dosis no es necesaria para la población en general, concluyó un grupo internacional de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA).

«Las vacunas, con suministro limitado, protegerán a más personas si se administran a aquellas con un alto riesgo de desarrollar un cuadro grave de Covid-19 y aún no se han inoculado”, apuntaron en la revista médica The Lancet.

La OMS ha desaconsejado en repetidas ocasiones una dosis de refuerzo para todos, una medida que no tiene base científica y es desigual respecto a países pobres, con una tasa baja de inmunización.

Las vacunas son muy efectivas para evitar un Covid-19 grave, incluidas las principales variantes. Según el estudio, la inoculación cuenta con un 95 % de eficacia frente a la delta y la alfa. Es decir, la eficacia de todas las vacunas es mayor contra los casos graves que contra aquellos más leves.

Agregan que si con el tiempo el nivel de anticuerpos desciende, esto no quiere decir que la efectividad también lo haga.

De acuerdo con la investigación, los no vacunados siguen siendo la principal causa de la transmisión, así como el mayor riesgo a una infección grave. Los científicos consideran que es mejor concentrarse en desarrollar vacunas para cualquier variante resistente que pueda aparecer en el futuro, en lugar de inyectar dosis adicionales de las ya existentes.

La capacidad de las vacunas de dar con una respuesta de anticuerpos fuerte contra las variantes actuales indica que éstas todavía no han evolucionado al punto de escapar de la memoria inmunológica generada por ellas, resaltó.

Incluso si hubiere de ese tipo, lo más probable es que provengan de cepas ya prevalentes. Por lo tanto, la efectividad de refuerzos específicos contra las nuevas variantes puede ser mayor y durar más tiempo que una dosis extra de las vacunas actuales, explicó el documento.