China insta a Estados Unidos a hacer frente a sus propios graves problemas de derechos humanos y a tomar medidas concretas para mejorar su propia situación de derechos humanos, dijo hoy miércoles un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino.

El portavoz hizo los comentarios después de las declaraciones emitidas el martes sobre Xinjiang por el portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Ned Price.

En respuesta, el portavoz Zhao Lijian dijo que el llamado "genocidio" en Xinjiang es la mentira más absurda del siglo. Al difamar a otros, Estados Unidos intenta desviar la atención de sus propias flagrantes violaciones a los derechos humanos.

Al señalar que la historia ha registrado todos los crímenes cometidos por la parte estadounidense en violación a los derechos humanos, Zhao enumeró cinco tipos de crímenes en la conferencia de prensa.

El primero es el colonialismo. La historia de Estados Unidos ha registrado la horrible limpieza étnica sistémica y la matanza de nativos estadounidenses, lo que constituye genocidio y crímenes contra la humanidad. Durante cerca de 100 años después de la fundación de Estados Unidos, los nativos americanos fueron expulsados y asesinados durante la Expansión hacia el Oeste. Su población disminuyó de cinco millones a finales del siglo XV a 250.000 a principios del siglo XX.

El segundo es el racismo. En Estados Unidos, el racismo es un problema sistémico y persistente que abarca todos los ámbitos de la sociedad. Como señaló el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de las Naciones Unidas, los afroestadounidenses enfrentan un racismo sistémico en lo que respecta a su salud, empleo, educación, sistema jurídico y otros aspectos. Desde el brote de la COVID-19, los delitos de odio contra los asiáticos se han disparado un 150 por ciento desde marzo del año pasado en Estados Unidos. Cuando el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas examinó el informe sobre Estados Unidos este año, más de 110 países criticaron a Estados Unidos por sus problemas de derechos humanos, instando al país a tomar medidas concretas para resolver problemas sistémicos como la discriminación contra los grupos minoritarios.

El tercero es la exportación de disturbios. Desde 2001, Estados Unidos ha lanzado guerras y operaciones militares con el pretexto de "combatir el terrorismo" en unos 80 países de todo el mundo, los cuales han causado más de 800.000 muertes, incluidas unas 330.000 de civiles, y decenas de millones de personas han sido desplazadas en Afganistán, Irak, Siria y muchos otros países. Estados Unidos y Occidente apoyaron e instigaron la "Primavera Árabe", que sumió a los países del oeste de Asia y del norte de África en una agitación de la que aún no se han recuperado.

El cuarto es la injerencia. Oculto tras la bandera de los derechos humanos por encima de la soberanía, Estados Unidos ha ignorado los principios de respeto a la soberanía nacional y de no injerencia en los asuntos internos de la Carta de la ONU, y ha impuesto sanciones unilaterales a países en desarrollo pertinentes, provocando una grave crisis humanitaria.

El quinto es la doble moral. Estados Unidos ha ignorado el hecho de que Xinjiang disfruta de prosperidad y desarrollo y de que los 25 millones de residentes de todos los grupos étnicos de la región viven en armonía y solidaridad, y ha puesto arbitrariamente la etiqueta de "genocidio" a China basándose únicamente en los relatos de unos cuantos académicos farsantes y de testigos falsos. Sin embargo, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, ocurrieron actos extremos como la destrucción y el saqueo de mezquitas en algunos barrios musulmanes de ciudades estadounidenses. En 2017, la anterior administración estadounidense puso en vigor el veto contra musulmanes, convirtiendo a Estados Unidos en el único país del mundo que ha emitido una prohibición dirigida específicamente a la comunidad musulmana. De acuerdo con una encuesta realizada en Estados Unidos, más de 80 por ciento de los encuestados cree que los musulmanes sufren discriminación en el país.

"Instamos a Estados Unidos a dejar de lado su arrogancia y sus prejuicios, a hacer frente a sus propios graves problemas de derechos humanos y a tomar medidas concretas para mejorar su propia situación de derechos humanos", dijo Zhao.