Fran Goldman jamás se imaginó que en su vejez tendría que caminar 5 kilómetros de ida y 5 de vuelta bajo la nieve en Seattle, Estados Unidos, para recibir su primera inyección de la vacuna contra la COVID-19.

“No fue fácil, fue un desafío”, comenta Goldman, que había tenido una operación de reemplazo de cadera el año anterior.

La anciana había estado tratando durante aproximadamente un mes de conseguir una cita para la vacunación, incluso entró en una farmacia para ver si tenían una lista de espera.

Seattle recibió una fuerte nevada el viernes y sábado, uno de los fines de semana más nevados registrados, inhabilitando las carreteras. Fue en este momento que la anciana decidió que tendría que llegar al centro de vacunación por sus propios medios.

La señora Goldman, de buena salud, "siempre ha estado interesada en aprender cosas nuevas", comenta su hija. Actualmente está inscrita en una clase de Zoom sobre historia china y, antes de la pandemia de coronavirus, asistió a una variedad de cursos presenciales.