El sumergible tripulado Fendouzhe completa la segunda etapa de pruebas en el mar en noviembre.

En los últimos 12 meses, los científicos de la nación se han mostrado repetidamente a la altura de las circunstancias, especialmente en la batalla contra la COVID-19.

Incluso terminado un turbulento 2020, no hubo respiro para científicos como Wang Qihui. El investigador del Instituto de Microbiología de la Academia China de Ciencias está trabajando para desarrollar un tratamiento con anticuerpos terapéuticos para la COVID-19.

Su investigación sobre el nuevo coronavirus comenzó en enero del año pasado.

"Todavía hay muchas preguntas sin respuesta", dijo Wang, después de 12 meses de trabajo intensivo. La tarea fue tan agotadora que él mismo experimentó una pérdida temporal de audición en el oído izquierdo, pero se apresuró a regresar al trabajo poco después de recuperarse.

"Soy sólo uno de los muchos investigadores en China que están forzando sus propios límites para producir más conocimientos sobre el virus", dice.

"Todos en nuestro equipo tenemos un fuego en nuestros corazones que nos empuja a trabajar más duro, para que podamos producir una vacuna y un tratamiento efectivos y la vida pueda volver a la normalidad".

El año pasado fue todo menos normal. Se sintió como una serie de catástrofes con incendios forestales e inundaciones sin precedentes, una pandemia global que había matado a más de 1,8 millones de personas a principios de este mes y disturbios sociales y raciales sin precedentes a nivel mundial.

Para China, sin embargo, fue un año lleno de héroes, coraje, esperanza e ingenio e innovación asombrosos.

Los logros variaron desde la sonda marciana Tianwen 1- que llegará al planeta rojo el próximo mes - hasta el sumergible tripulado Fendouzhe con un récord nacional de 10.909 metros en el Challenger Deep, el punto más profundo conocido en los océanos.

Otros logros científicos notables incluyeron el éxito de la misión lunar Chang'e 5, que recuperó las primeras muestras de suelo de la luna en más de 40 años.

Los científicos de China también crearon Jiuzhang, una computadora cuántica basada en la luz que resolvió un problema tan complejo que la supercomputadora más poderosa tardaría más de 600 millones de años en completarse.

Bai Chunli, ex presidente de la Academia de Ciencias de China (CAS), dijo que China está presenciando "transformaciones y logros históricos" en su sector de ciencia y tecnología, caracterizado por numerosos avances, y se está convirtiendo en el líder mundial en algunos campos de vanguardia.

"Las capacidades científicas y tecnológicas de China están pasando de la acumulación cuantitativa al cambio cualitativo, de los avances en campos seleccionados a la mejora integral en todo el sistema", comentó Bai en una conferencia en Guangzhou, provincia de Guangdong, en noviembre.

Escalafones por lo alto

El año pasado, China ocupó el primer lugar en cuatro áreas principales de investigación científica en términos de actividad académica e influencia, una más que en 2019.

El país solo se encontraba por detrás de Estados Unidos, que lideró en siete campos, según el informe Research Fronts 2020 publicado por la CAS y Clarivate Analytics de EE. UU.

De las 11 amplias categorías de investigación, China encabezó: ciencias agrícolas; ciencias vegetales y animales; ciencia química y de los materiales; y matemáticas y ciencias de la información.

El país también ocupó el segundo lugar en: ciencias ecológicas y ambientales; física; y ciencias sociales, incluidas la economía y la psicología, según el informe.

En una ceremonia de publicación del informe, Gao Hongjun, vicepresidente de la CAS, declaró: "La capacidad científica y tecnológica de China se convertirá en la base para facilitar el crecimiento económico, mejorar los medios de vida de las personas y proteger la seguridad nacional".

Sin embargo, China se quedó atrás de otras potencias científicas en medicina clínica y astronomía y astrofísica, donde ocupó el puesto 12 y el octavo respectivamente. De los 148 temas de investigación de frontera evaluados en el informe, EE. UU. lideró el mundo en 79 temas, mientras que China lideró en 42.

Bai anotó que el sector de ciencia y tecnología de China tiene muchas deficiencias que deben superarse.

Estas deficiencias incluyen una dependencia excesiva de las importaciones de tecnologías clave, la falta de capacidad para realizar avances originales en las ciencias básicas y un apoyo insuficiente para el desarrollo socioeconómico y la seguridad nacional.

Para resolver esos problemas, los planificadores de la nación imaginaron a China defendiendo el papel central que juega la innovación en la modernización del país y convirtiendo la autosuficiencia en ciencia y tecnología en un pilar estratégico para el desarrollo nacional.

Según el comunicado de la Quinta Sesión Plenaria del XIX Comité Central del Partido Comunista de China, publicado en octubre, la comunidad científica de la nación se centrará en abordar las fronteras científicas del mundo, promover un crecimiento económico de alta calidad y satisfacer las principales necesidades del país y salvaguardar vidas y salud.

Esos esfuerzos facilitarán más avances importantes en tecnologías centrales, reforzarán las fortalezas económicas y tecnológicas del país y transformarán a China en un líder mundial en innovación, uno de los varios objetivos que se alcanzarán para 2035, según el comunicado.

Las propuestas establecen que China lanzará importantes proyectos de investigación en: inteligencia artificial; tecnología de la información cuántica; circuitos integrados; ciencias de la vida y salud; ciencia neuronal; tecnología aeroespacial; exploración de la tierra profunda y del océano; y otros campos de vanguardia.

En una conferencia de prensa de noviembre, Wang Zhigang, ministro de ciencia y tecnología, señaló que el desarrollo socioeconómico de China nunca ha dependido tanto de encontrar nuevos enfoques para soluciones de ciencia, tecnología e innovación.

China continuará expandiendo la cooperación internacional sobre cambio climático, salud pública y energía, así como política científica, ética de la investigación y otros temas de interés global, dijo Wang.

Al mismo tiempo, China fortalecerá la protección de la propiedad intelectual, optimizará su entorno legal y político para apoyar la investigación y la innovación, y brindará más oportunidades y conveniencia para que los científicos extranjeros trabajen en el país, agregó.

Lucha contra la pandemia

Según un documento técnico de la Oficina de Información del Consejo de Estado sobre la respuesta a la COVID-19, la ciencia y la tecnología han desempeñado un papel vital en la batalla de China contra la epidemia al proporcionar herramientas de diagnóstico eficaces, medidas preventivas, tratamientos y posibles vacunas.

Uno de los avances en los métodos de diagnóstico fue el uso de imágenes de resonancia magnética de pulmón gaseoso hiperpolarizado para visualizar de manera precisa y directa la función de intercambio de gases de los pulmones dañados de los pacientes con COVID-19. Los hallazgos fueron publicados en noviembre por la revista Science Advances.

El método funciona haciendo que el paciente inhale una pequeña cantidad de un isótopo inerte no radiactivo de gas xenón antes de someterse a una resonancia magnética.

El gas puede mejorar las señales de resonancia magnética en más de 86.000 veces, revelando áreas sutiles de mala ventilación en los pulmones, según la Academia de Innovación para la Ciencia y Tecnología de Medición de Precisión en la CAS.

Los científicos chinos tardaron más de una década en desarrollar la tecnología. La máquina utilizada para crear el gas ha sido aprobada por la Administración Nacional de Productos Médicos, lo que la convierte en la primera pieza de equipo médico de este tipo en recibir luz verde para uso clínico en cualquier parte del mundo, resaltó la academia.

Gao Xin, investigador principal detrás de la tecnología, señaló que la nueva técnica "ilumina los pulmones", lo que permite un diagnóstico y una evaluación más precisos. Esta se utilizó para ayudar a casi 1.000 pacientes con COVID-19 en los hospitales de Jinyintan y Tongji en Wuhan, provincia de Hubei, el año pasado.

El logro mejorará el prestigio mundial y la competitividad del sector de equipos de imágenes médicas de alta gama de China y contribuirá a la salud y el bienestar de las personas, dijo Gao.

En cuanto a las vacunas COVID-19, la Organización Mundial de la Salud reportó que China está realizando 15 ensayos en humanos para vacunas candidatas, cinco de las cuales se encuentran en ensayos clínicos de fase 3.

En una conferencia de prensa el mes pasado, Zeng Yixin, viceministro de la Comisión Nacional de Salud, anunció que el país se centraría en la vacunación a nivel nacional de personas y trabajadores que se considere que tienen un alto riesgo de contraer COVID-19 durante el invierno y la primavera, ya que el clima frío podría complicar los esfuerzos de prevención y control.

A medida que se aprueben y se produzcan en masa más vacunas, se vacunará a las personas mayores, las personas con problemas de salud subyacentes y las que corren un mayor riesgo de enfermarse gravemente después de infectarse, aclaró.

"Esperamos desarrollar la protección de la inmunidad colectiva a través de la vacunación proactiva y gestionar eficazmente la COVID-19 lo antes posible", añadió.

Yang Xiaoming, presidente de China National Biotec, un desarrollador de la vacuna COVID-19, describió el desarrollo de la vacuna en la nación como un maratón y dijo que "todavía quedan 100 metros antes de cruzar la línea de meta".

"Aunque estamos desarrollando vacunas a una velocidad récord, no hemos omitido ningún paso de investigación y nuestros estándares de procedimiento son más estrictos que antes; solo eso puede garantizar la eficacia y seguridad de la vacuna", indicó Yang en una conferencia el mes pasado.

"El surgimiento de las vacunas jugará un papel crucial en nuestra victoria total sobre la COVID-19".

En la misma conferencia, Zhang Boli, director de la Universidad de Medicina Tradicional China de Tianjin, explicó que la medicina tradicional china ha desempeñado un papel positivo en la lucha contra la COVID-19, junto con la medicina occidental.

"En el futuro, aprovecharemos al máximo las especialidades y ventajas de la medicina tradicional china y contribuiremos más a convertir a China en una nación más saludable", pronosticó.

Mitigación de la pobreza

Xiao Qingson, un trabajador de la construcción de la aldea de Jinmi en el condado de Zhashui, provincia de Shaanxi, dijo que nunca imaginó que el cultivo de un hongo negro comestible pequeño podría ayudar a sacar a su familia de la pobreza.

"Cultivé hongos antes. Es un trabajo muy duro y el rendimiento depende en gran medida de las lluvias. No ganaba mucho dinero", dijo al Science and Technology Daily.

En 2018, los funcionarios locales introdujeron una nueva cepa de hongos creada por el destacado micólogo Li Yu, diseñada específicamente para prosperar en el clima local.

Sin embargo, Xiao se mostró escéptico de plantar los nuevos cultivos que venían en bolsas blancas llenas de nutrientes orgánicos y perforadas con agujeros. Estaba muy lejos de su percepción de los hongos que crecían en los troncos de los árboles.

Después del estímulo de sus amigos, Xiao plantó alrededor de 40.000 bolsas del hongo el año pasado. Para su sorpresa, el rendimiento fue alto y el hongo fue muy apetecible. Así ganó más de 30.000 yuanes (4.640 dólares).

Los científicos han ayudado a convertir los hongos en té, suplementos y otros productos de alto valor de mercado. También han encontrado formas de reciclar las bolsas de incubadoras usadas, convirtiendo la plantación de hongos en una industria rentable y sostenible.

"La ciencia y la tecnología han cambiado vidas", dijo Zhao Guohui, gerente de ventas de una empresa de desarrollo e inversión en ciencia y tecnología en Zhashui.

El Ministerio de Ciencia y Tecnología ha realizado grandes inversiones para crear cinco nuevas cepas de hongos para los productores locales.

El mes pasado, Xu Nanping, viceministro de ciencia y tecnología, señaló que el sector en China ha invertido más de 20.000 millones de yuanes en el alivio de la pobreza desde 2012.

El financiamiento apoyó alrededor de 37.600 proyectos que produjeron más de 50.000 tecnologías prácticas y nuevas variedades de cultivos, proporcionando un fuerte apoyo para la transformación de economías y medios de vida en regiones empobrecidas, detalló.

"Creemos que la ciencia y la tecnología desempeñarán papeles cada vez más importantes en la revitalización y modernización de las aldeas", confió Xu.

Agregó que el ministerio salvaguardará los frutos del alivio de la pobreza al proporcionar más talento y recursos a las bases.

Lan Yujie, jefe del Departamento de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Rural del ministerio, sostuvo que la clave para superar la pobreza a largo plazo es proporcionar los medios y la motivación para que las personas logren el éxito por sí mismas.

"Una industria local próspera es un requisito previo para resolver muchos problemas a nivel de aldea", comentó.

"El ministerio continuará involucrando al público en proyectos de alivio de la pobreza, desde brindar capacitación hasta vender productos, para que los agricultores puedan realmente cosechar los beneficios de la ciencia y la tecnología y volverse autosuficientes".