Empaque de arroz cosechado en un campo de pruebas de solución salina-alcalina antes de pesarlo en Rudong, provincia de Jiangsu, el miércoles. La producción promedio de esta cosecha modelo alcanzó un récord de 12 toneladas métricas por hectárea.

La producción y el precio estable de alimentos en China contribuirán en gran medida a la seguridad alimentaria mundial, amenazada por la pandemia de COVID-19 en curso, indicó la agencia especializada de Naciones Unidas.

"Con el nuevo coronavirus propagándose rápidamente, su impacto en los mercados agrícolas y alimentarios del mundo es cada vez más evidente", enfatizó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO. "Como uno de los mayores exportadores e importadores de productos agrícolas, el sólido suministro, existencias y consumo de alimentos de China se yergue como un factor estabilizador en el mercado internacional de alimentos y la seguridad alimentaria".

Se espera que China tenga una buena cosecha este año y que la producción total de granos se mantenga en 650 millones de toneladas métricas por sexto año consecutivo, pese a la COVID-19 y las inundaciones en algunas áreas, reveló el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales.

El volumen total de granos de la cosecha de verano 2020 superó las 142 millones de toneladas, un incremento del 0,9 % en comparación con el periodo estival pasado, según la Oficina Nacional de Estadísticas.

La FAO señaló que los cultivos de trigo y las importaciones de cereales en China son estables, y que los precios del arroz y el trigo, dos de los productos más importantes del país, han permanecido en general estables desde inicios de este año.

Sin embargo, en el mundo, la seguridad alimentaria encara retos. Otros 130 millones de personas pueden pasar hambre este año, según un informe publicado en julio por 5 organizaciones internacionales, incluida la FAO, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud.

En su edición de agosto del resumen mundial de seguimiento de alimentos, la FAO redujo su pronóstico de la producción mundial de cereales este año en 25 millones de toneladas, un recorte del 0,9 % en comparación con el anterior en julio. En tanto, la agencia también redujo su estimación para las existencias mundiales de cereales para fines de 2021, aunque apuntó que las reservas de este año seguirán representando un máximo histórico.

Aunque autosuficiente en cereales, como el trigo y el arroz, China depende de las importaciones para gran parte de la demanda de soja. China compra más de 80 millones de toneladas cada año, en su mayoría para la elaboración de aceite comestible y alimento para animales, lo que representa más del 80 % de todas las importaciones de cultivos, según el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales.

Mientras tanto, la compra al exterior de cereales solo representa el 2 % de la producción nacional anual, agregó.

La FAO ha pedido a los gobiernos que reconozcan lo relevante de garantizar que el comercio, ya sea nacional o internacional, permanezca abierto y sin fricciones, libre de restricciones y cumpla con la capacidad alimentaria en términos de volumen, así como cobertura de brechas nutricionales, puntualizó.

"Necesitamos depender de los mercados como parte integral del sistema alimentario mundial. Esto es aún más primordial frente a grandes perturbaciones, ya sea por la COVID-19, langostas o cambio climático", sostuvo Qu Dongyu, director general de la FAO.