Las llamas no paran de consumir los humedales del centro-oeste de Brasil, dejando tras de sí una vasta franja de ruinas carbonizadas en un paraíso de biodiversidad. Los enormes incendios, 14.764 en lo que va del año, han destruido casi el 12% del humedal tropical más grande del mundo, reduciendo parcialmente a cenizas uno de los ecosistemas con mayor diversidad biológica del planeta.

Los incendios exacerbados por la sequía más severa en 47 años han consumido 1,5 millones de hectáreas, reportaron las autoridades.

La situación ha llevado al gobierno a declarar el lunes el estado de emergencia para el estado de Mato Grosso do Sul por los incendios en Pantanal.

El decreto significa que el gobierno estatal puede recibir fondos federales para los esfuerzos de ayuda y extinción de incendios, según informes de los medios locales. No estaba claro de inmediato cuántos fondos recibirían y cuándo.

Los incendios en la Amazonía brasileña se han intensificado, agravados por la deforestación, poniendo en riesgo toda la fauna y el ecosistema de la zona, por lo que los ambientalistas culpan al presidente Jair Bolsonaro, acusándolo de alentar la intervención en tierras protegidas.