Mauricio Claver-Carone fue elegido el sábado como nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo que genera dudas ante el futuro de la entidad y demuestra que el actual Gobierno estadounidense quiere imponer y no conciliar sus intereses con sus socios latinoamericanos.

Desde la fundación del BID, se estipula que el presidente del banco debe ser elegido entre candidatos propuestos por los países latinoamericanos, que son los únicos posibles beneficiarios de los préstamos.

Sin embargo, la elección de Claver-Carone rompió esta tradición de más de seis décadas.

La Casa Blanca anunció en junio como postulante a presidir el BID a Claver-Carone, un abogado que asesoraba a Washington sobre el Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, y que ha sido un hombre clave en la política del presidente estadounidense, Donald Trump, para Venezuela, Cuba y Nicaragua.

El proceso de la postulación reveló el desconocimiento por parte de Washington de las reglas internacionales, dejó vista la decisión de imponer el principio de "Estados Unidos primero" para servir a los intereses propios y una falta de igualdad y justicia entre EE. UU. y los países latinoamericanos.

Cambiar reglas y presentar sin consulta un candidato con una línea dura hacia América Latina y el Caribe refleja una intención clara de EE. UU. de fortalecer su influencia en lo que considera su patio trasero, al mismo tiempo muestra una falta de respeto.

El 27 de agosto, expresidentes de América Latina y del Gobierno español expresaron que la "imposición" de un estadounidense para tomar las riendas del BID podría romper la "histórica convivencia" con la que nació la entidad.

En la declaración conjunta, los expresidentes mencionados calificaron la postulación como una "agresión a la dignidad latinoamericana".

"Estados Unidos, sin consulta ni debate en los organismos pertinentes del BID, lanzó su candidatura pasando por encima de acuerdos y normas", dijeron al acusar a Trump de buscar "imponer a su candidato por encima del consenso histórico".

Más de un centenar de líderes de Latinoamérica y de Europa reiteraron sus llamados a que se aplazara la elección para después de las elecciones presidenciales en EE. UU., el 3 de noviembre, a fin de "quitarle peso político" al tema y que la región pudiese analizar mejor cuál sería el candidato más idóneo.

No obstante, EE. UU. se opuso radicalmente a las sugerencias, una posición dura que ha generado preocupaciones.

Si Claver-Carone es elegido, "el multilateralismo regional sufrirá un revés sin precedentes", comentó hace una semana un artículo publicado en la revista Foreign Policy. Fin