En medio de una crisis ambiental sin precedentes, el primer ministro australiano, Scott Morrison, hizo mea culpa el domingo por la forma en cómo ha lidiado con los masivos incendios que destruyen el país.

El gobernante indicó que hubo "cosas que podrían haberse manejado en el terreno mucho mejor".

En sus visitas a los lugares más afectados en los estados de Nueva Gales del Sur y Victoria, el premier fue testigo del descontento de sus residentes.

Desde septiembre, el fuego ha provocado la muerte de al menos a 28 personas y la destrucción de miles de hogares en el sureste del país, reduciendo a cenizas un total de 10 millones de hectáreas, y no parece estar controlado pese a la lluvia del sábado, que aunque trajo un respiro a las regiones, no es suficiente para calmar el ímpetu de las brasas.

Morrison declaró el domingo que se han podido cometer errores en la gestión de los incendios forestales, tras las críticas recibidas por su accionar, emitió la cadena pública de televisión ABC.

Su disculpa llega luego de que miles de personas salieran a protestar el viernes contra el gobierno y a exigir un plan de acción sobre el cambio climático, en una marcha organizada por universitarios defensores del medio ambiente.

Las más grandes de ellas tuvieron lugar en ciudades como Brisbane, Sídney y Melbourne, informó News Corp Australia.

Morrison también fue cuestionado por tomar vacaciones sin previo aviso y viajar a Hawai en pleno desastre antes de Navidad.

Según los expertos, las llamas han puesto fin a la vida de 1000 millones de animales, entre mamíferos, aves y reptiles.

El 2019 fue el año más cálido y seco en Australia desde su registro y el 18 de diciembre, el día más caluroso, con un promedio nacional de hasta 41,9 grados centígrados.