Starry Lee Wai-king (segunda a la izquierda), presidenta de la Alianza Democrática para el Mejoramiento y el Progreso de Hong Kong, y otros miembros de la alianza enseñando fotos de los daños causados por los manifestantes en una sucursal del DAB.

La directora ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam Cheng Yuet-ngor, advirtió el martes que todos los sectores de la ciudad enfrentarán un "invierno frío", ya que la violencia prolongada ha afectado la economía de la ciudad y los medios de vida de la gente.

Antes de la reunión semanal del Consejo Ejecutivo, Lam informó a los periodistas que los disturbios sociales que han durado más de cuatro meses han creado efectos sociales de gran alcance.

Hong Kong se encuentra en "una situación muy peligrosa" ahora, anunció, prometiendo detener la violencia con la máxima resolución.

Los ataques de los manifestantes llevaron a la red ferroviaria de la ciudad a un punto muerto sin precedentes el viernes por la noche y hasta el sábado.

Hasta el martes, MTR, el operador ferroviario de la ciudad, proporcionaba solo un servicio limitado de metro y el transporte seguía siendo caótico por quinto día consecutivo.

La violencia continua también ha afectado a las industrias de servicios de la región administrativa especial, uno de sus pilares económicos y la fuente de muchos trabajos de base.

Los sectores minorista, de alimentos y bebidas, hotelería y turismo han sido particularmente afectados.

Temiendo daños, muchos centros comerciales han cerrado temprano en los últimos días. Las ventas minoristas registraron una caída interanual del 25 por ciento en agosto. Lam también comunicó que un miembro del Consejo Ejecutivo del sector de alimentos y bebidas ha dicho que se esperan despidos masivos, incluso cierres, en restaurantes locales.

Los turistas que visitan Hong Kong en agosto, la temporada alta habitual, se redujeron en un 40 por ciento con respecto al año anterior. Durante las vacaciones de la Semana Dorada de la nación del 1 de octubre al lunes, también un momento pico para el turismo, los visitantes en Hong Kong apenas sumaron la mitad del número registrado en el año anterior.

Lam notificó que el gobierno de la RAEHK reducirá las tarifas y los alquileres para las industrias afectadas y proporcionará exenciones de impuestos y subsidios de desempleo a los residentes afectados.

También pidió medidas de apoyo, especialmente de los propietarios y desarrolladores de propiedades comerciales, para los inquilinos más afectados.

Lam expresó su esperanza de que las reuniones del Consejo Legislativo se reanuden según lo programado el 16 de octubre para deliberar proyectos de ley estancados, incluidos proyectos relacionados con subsistencia por un valor superior a HK $ 100 mil millones ($ 13 mil millones).

El martes, el LegCo anunció que el trabajo para reparar el vandalismo a gran escala de los manifestantes el 1 de julio está casi terminado.

El daño, que afectó ampliamente los medios de vida y la vida diaria de las personas, también atrajo la oposición de los residentes locales.

Un residente de Hong Kong de apellido Lau, de 45 años, que trabaja en la industria de servicios, expresó que el sector turístico de Hong Kong se ha visto afectado por la continuación de las violentas protestas. Lau asegura que la caída en el número de turistas ha provocado que uno de cada cuatro quioscos se cierre en una calle donde un amigo suyo se gana la vida.

La mayoría de los propietarios de los quioscos tienen entre 60 y 70 años, por lo que les resulta difícil encontrar un trabajo diferente para mantenerse, señala. Aunque algunos de sus amigos pudieron mantener sus negocios a flote, no es suficiente para ganarse la vida, añade.

Otro residente de apellido Xu, propietario de un negocio en la industria de alimentos y bebidas, afirmó que sus ganancias comerciales se han visto gravemente afectadas en los últimos meses.

Su compañía solía tener ingresos mensuales de $ 4 millones de dólares hongkoneses, pero eso se ha reducido a menos de 1 millón. Xu señaló que la mayoría de las compañías en la industria tienen ahora más egresos que ingresos.

La presión de las facturas de servicios públicos y el alquiler siempre ha sido considerable en Hong Kong, pero ahora se ha vuelto mucho peor, añadió.