El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, se vio involucrado en una gran disputa sobre antisemitismo relacionada con el Partido Laborista, el principal opositor de Reino Unido.

Medios en Londres y en Washington informaron que el político estadounidense también criticó la "lamentable falta de liderazgo" que envuelve al gobernante Partido Conservador cuando busca un sucesor para la primera ministra Theresa May.

Pompeo hizo las declaraciones en una reunión a puerta cerrada con líderes judíos estadounidenses, las cuales se dieron a conocer cuando una grabación del encuentro fue filtrada al periódico The Washington Post, informó el periódico Daily Telegraph en Londres.

De acuerdo con la información, Pompeo prometió no esperar a que el líder laborista de Reino Unido, Jeremy Corbyn, se convierta en primer ministro para "contrarrestar" cualquier acción que su administración pudiera tomar contra judíos británicos.

En la reunión, a Pompeo se le preguntó si estaría dispuesto a actuar "si la vida de los judíos en Reino Unido se vuelve muy difícil".

Se informó que el secretario de Estado respondió: "Podría ser que el señor Corbyn... sea elegido. Es posible. Deben saberlo, no esperaremos a que haga esas cosas para empezar a contrarrestarlo. Haremos todo lo posible. Será demasiado arriesgado y demasiado importante y demasiado difícil una vez que ya haya ocurrido".

Corbyn boicoteó la semana pasada el banquete de Estado ofrecido por la reina Isabel en honor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esto provocó que Trump expresara una serie de comentarios negativos respecto a Corbyn. El presidente estadounidense se negó a reunirse con Corbyn durante su visita a Londres, y describió al dirigente laborista como una "fuerza negativa".

Un portavoz de la oficina central del Partido Laborista en Londres negó las acusaciones antisemitas y condenó a Trump y a sus altos funcionarios de involucrarse en la política interna británica.

El portavoz declaró que "los intentos del presidente Trump y de sus funcionarios para decidir quién será el próximo primer ministro de Reino Unido son una interferencia completamente inaceptable en la democracia de Reino Unido".