La madre panda Ai Li jugando en la nieve con uno de sus cachorros en la Base de Investigación de Chengdu para la Cría de Panda Gigante, en la provincia de Sichuan, suroeste de China.

Después de que una niña de 8 años de edad cayera en un hábitat de pandas el sábado, la Base de Investigación de Chengdu para la Cría de Panda Gigante en la provincia de Sichuan emitió una advertencia: los pandas no son tan inofensivos y dóciles como parecen.

Las pandas son animales potencialmente peligrosos, e incluso sus cuidadores deben mantener su distancia una vez que los animales cumplen los 2 años de edad, explica la advertencia. Los visitantes deben permanecer en la zona de seguridad designada.

Un video del incidente mostró a una multitud de personas observando a cinco pandas en su hábitat. En el video aparece una chica escalando la valla y posteriormente empujada de manera accidental, cayendo en una zanja seca del lado de los animales. La zanja, que tiene más de 2 metros de profundidad, sirve como una barrera entre los pandas y las personas.

Unos 20 segundos después, un panda curioso caminó lentamente hacia el borde de la zanja y miró a la niña, provocando gritos de advertencia de la multitud detrás de la cerca.

Liu Guihua, un guía, trepó por la cerca hasta una cornisa sobre la zanja y trató de sacar a la niña con un palo de bambú que normalmente se usa para recoger la basura. El intento fue en vano.

Mientras tanto, un segundo panda se acercó para ver qué estaba pasando.

Cuando un tercer panda se acercó a la zanja para echar un vistazo, Liu dejó el palo y extendió su brazo al máximo, mientras otros lo sujetaban para evitar que cayera. Esta vez logró alcanzar a la niña con una mano y sacarla de la zanja. La niña aterrorizada se reunió con sus padres.

Después de enviar a la niña a la clínica de la base para un examen físico inicial, los empleados la enviaron a un hospital para someterla a otros exámenes, relató Liu.

Zhou Mengqi, un fotógrafo de 66 años de Chengdu que ha fotografiado pandas desde la escuela primaria, explicó que estos animales no son tan dóciles como parecen.

Recordó haber tomado fotos de un panda comiendo bambú en la base un día a principios de la década de 1990, cuando el animal cargó contra él repentinamente. Aseguró que una garra alcanzó sus pantalones antes de escapar por una puerta.

Una mujer de Hong Kong no tuvo tanta suerte ingresando a un panda en el Centro de Investigación y Conservación de China para el Panda Gigante en el condado de Wenchuan, Sichuan, en el verano de 2005. El panda la atacó y con sus garras le ocasionó una hemorragia en su brazo.