La noche del martes, el Presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró su petición para aprobar un presupuesto de 5.700 millones de dólares para la construcción de un muro fronterizo que divida a México de Estados Unidos.

El muro, que ahora podría ser en acero y no en concreto, serviría, según Trump, para detener la “creciente crisis migratoria” que vive la frontera y que, como daño colateral, ha derivado en el cierre parcial del gobierno estadounidense. Desde el bando opositor, los demócratas aseguran que no hay tal crisis y que tampoco se trata de una invasión como para tomar medidas tan radicales.

A propósito, esta semana se comenzó a contemplar la posibilidad de que el mandatario podría recurrir a declarar el estado de emergencia y así emplear el ejército en las primeras fases de construcción de su muro. No obstante, en su última declaración, Trump no comentó más sobre esta idea.

Por otra parte, la líder de la Cámara de Representantes y una de las principales opositoras a la medida de Trump, Nancy Pelosi, declaró que “El presidente Trump tiene que dejar de mantener como rehenes al pueblo estadounidenses, dejar de manufacturar una crisis y reabrir el gobierno”.

El gobierno de los Estados Unidos sufre un cierre parcial desde el pasado 22 de diciembre ordenado desde la Casa Blanca.