Un gran número de ciudades chinas han puesto en marcha medidas para proteger a los conductores de autobuses y evitar conflictos entre ellos y los pasajeros mientras circulan, en respuesta al trágico accidente ocurrido el 28 de octubre a causa de una disputa de este tipo que dejó un saldo de 13 muertos y dos desaparecidos.

La opción más sugerida para velar por la seguridad ha sido mantener separado al chofer del resto de personas en el vehículo.

Chongqing, en el suroeste de China, donde sucedió el hecho, anunció el domingo el establecimiento de cabinas independientes para el conductor, así como barreras de seguridad en la forma de redes o barras.

El operador de autobuses en Nanjing, capital de la provincia de Jiangsu, en el este de China, señaló en una entrevista el viernes que más de la mitad de su flota urbana de 8000 unidades estaban equipados con este tipo de particiones antes de la tragedia y que pretenden ampliar estas medidas al resto en 2019.

Beijing, con poco más del 70 % de sus vehículos de transporte masivo con cabinas separadas, se ha comprometido a reemplazar paulatinamente las unidades que no cumplan con estos estándares de protección con nuevas totalmente equipadas.

Docenas de otras ciudades chinas como Xian, Wuhan, Changsha y Nanning también han trazado planes para añadir barreras a fin de velar por la protección de los choferes ante la posible interferencia de los viajeros.

Muchas más medidas se han adoptado en ese sentido.

Un botón para llamar a la policía está disposición de los conductores de autobús en Beijing en caso de asaltos y emergencias desde el 2015 y en 2020 el dispositivo estará al alcance de todas las unidades.

Asimismo, se contará con señales de alerta y guardias a bordo en más urbes chinas en el futuro.

Dado que tanto pasajero como chofer fueron responsables de la mortal caída del autobús en el río Yangtsé, ambos grupos están en la mira de las políticas.

La autoridad de transporte público en Xian manifestó el domingo que cualquiera que perturbe de manera maliciosa el manejo del vehículo lidiará con la justicia de acuerdo a ley. Abusos, amenazas o ataques a los choferes, así como arrebatos del timón, serán considerados un crimen y los responsables serán detenidos por los miembros de seguridad pública.

Un esquema de recompensas de hasta 5000 yuanes ($721) para quienes reporten comportamientos prohibidos en las unidades también está en la lista en Xian.

Por otro lado, los choferes recibirán capacitación de cómo lidiar con los pasajeros en caso de desacuerdos, así como apoyo psicológico y programas de consejería.

El operador del servicio en Quanzhou, provincia de Fujian, en el este de China, ha invitado a psicólogos para que brinden ayuda a los conductores y les enseñen a controlar sus emociones al momento de toparse con algún viajero poco razonable.

La compañía de autobuses de Nanjing solicitó a dichos empleados no responder cuando se vean atacados por pasajeros a cambio de una compensación de 200 yuanes ($29).

Todas las medidas preventivas mencionadas prueban que el accidente en Chongqing ha servido para tomar conciencia sobre las medidas de seguridad en los medios de transporte público y muchas localidades chinas han aprendido lección. La labor de mejorar la protección ya está en marcha en todo el país.